

Con la llegada del otoño, nos invaden las ganas de recibir las nuevas tendencias, de renovar vestuario y, cómo no, de dejarse seducir por los nuevos y atractivos estilos de calzado, que prometen volver a ser las estrellas de tu armario.
Esta temporada otoño-invierno olvídate de la palabra ‘discreción’ y ten bien presente esta otra: ‘osadía’. La clave para triunfar es apostar por formas agresivas y diseños muy femeninos. Todo gira en torno a los detalles lujosos, desde grandes hebillas hasta correas sobre el empeine, pasando por remaches y lazadas de diversa índole: todo vale, siempre que respire lujo, ostentación y exceso.
Por muchas razones se podría decir que nos encontraremos ante un invierno “muy poco invernal”, tanto por el enorme colorido como por los diseños bastante “descubiertos” que dominarán el mercado, como a continuación veremos.
Si tenemos que hablar de la pieza clave de la temporada, esta sería sin duda alguna el zapato de tacón alto con cordones. En esta línea continuaremos viendo multitud de versiones del clásico zapato masculino, que ya no se queda a ras del suelo como el año pasado, sino que se “feminiza” subiéndose a altísimos tacones y plataformas. En muchas ocasiones este tipo de zapato lo encontraremos abierto por los lados o por la puntera. Este último rasgo se conoce como peep-toe, y aunque ya nos visitó en las últimas temporadas, en ésta se confirma su absoluta popularidad, convirtiéndose en el detalle estrella del otoño-invierno.
En cuanto a los tacones, los finos stilettos vuelven a la actualidad después de una breve temporada fuera de vista, para quitar algo de terreno a los más anchos, que aún así no dejan de tener su papel destacado. La novedad es que los stilettos se combinan en esta ocasión con la plataforma en la parte delantera del zapato, en ocasiones oculta, que aporta centímetros extra de altura.
Los tacones cónicos son otra de las propuestas que llegan con más fuerza: son gruesos por la parte superior para ir reduciendo su diámetro en la parte inferior –como un cono- y en muchas ocasiones se presentan curvos en la parte posterior, un efecto interesante y muy moderno.
Las punteras que se llevan la palma son dos: la redondeada y la afilada. Esta última llega con una novedad: ya no es plana, sino que tiene altura, con lo que toma una peculiar forma de cuña que no pasará desapercibida.
Si hablamos de los materiales, el gran protagonista de los próximos meses es el charol, que aparece en todo tipo de colores, y su lado novedoso viene de la mano de los acabados: fruncidos, guateados, envejecidos… Tampoco podremos prescindir del ante, cálido y sugerente, que encuentra este otoño-invierno su lugar de privilegio.
Y además, este año los zapatos siguen tu ejemplo al llegar el frío y se cubren con cálidos tejidos como el tweed, la lana o el terciopelo. Y por supuesto, no faltará la elegancia y sofisticación del raso.
Por último, no debemos olvidar las impresiones de pieles de reptiles como el cocodrilo, el lagarto o la serpiente, que contribuyen en gran manera a esa sensación de exotismo y lujo que es la tónica general.
Pero en el terreno de los materiales, la innovación entra en juego a través de las mezclas -que es lo que de verdad prima esta temporada, para crear interesantes contrastes de texturas, como el ante y charol, pieles lisas y con impresiones animales, metalizados y mates. También podemos encontrar mezclas en forma de patch-work en diferentes tonos y texturas.
¿Y qué podemos decir de los colores? Está claro que al calzado esta temporada no se le puede tachar de aburrido, y el color tiene mucho que ver en ello. Así, te encontrarás en los escaparates todo tipo de tonos, desde los más chillones a los más apagados, predominando los púrpura, continúan los grises, y predominan los calabaza, maquillaje, dijon, frambuesa, azules, verde oliva, camel clásico, marrones medios y negros texturizados. Y por si esto fuera poco, los colores no vienen de uno en uno, sino que los encontraremos en multitud de ocasiones combinados: hablamos de las tendencias bicolor y multicolor. Pueden contrastar las diferentes piezas o incluso el tacón con el resto del zapato.
En definitiva, los diseñadores de calzado han tenido esta temporada la ocasión de lucirse derrochando fantasía, locura y glamour a partes iguales, y como resultado, estas son las siete tendencias que marcarán la moda para vestir tus pies en los próximos meses.
Aunque en las pasarelas se han visto bastantes botas “extra altas” como las que lucía Julia Roberts en Pretty Woman, a la hora de la verdad rara vez subirán muy por encima de la rodilla.
El estilo motero dejará ver por las calles botas altas, planas y con hebillas desgastadas. Y no podrás escaparte de las de inspiración étnica: planas, con flecos y casi siempre de serraje o ante marrón (al más puro estilo Pocahontas), que inundarán inevitablemente las praderas de asfalto. Es en definitiva una continuación del estilo bohemio y chic (o “boho”), que sigue en auge.
De cualquier forma, las botas, ya sean de caña muy alta o a media pierna, planas o con tacones, se convertirán en un auténtico must.
Este tipo de calzado es otra de las cabezas de cartel, continuando una tendencia muy audaz que ya comenzó a arrasar el invierno pasado, y que te hará sentir como una auténtica estrella del rock and roll de los 70, muy al estilo de Debbie Harry, la cantante del grupo Blondie. Con tacones cónicos o de aguja, estas piezas serán predominantemente holgadas por la parte superior, en ocasiones con una vuelta.
Este es el elemento que dominará el panorama del calzado en los meses que vienen por delante, y se presentan en un buen número de estilos y de opciones. Los veremos en botines y botas (llegando a larguísimas cordonaduras en algunos casos) pero donde más se prodigarán será en zapatos, de inspiración masculina con sus clásicos dibujos troquelados, pero impregnados de una extrema feminidad a través de materiales, aberturas y, como no, de esas sugerentes extensiones de altura a las que llamamos tacones. Aires de gángster (como el look de Faye Dunaway en la película Bonnie y Clyde), de sufragista, o de estricta institutriz de principios del siglo XX: todas estas evocaciones derivan en un look urbano tremendamente sexy del que no podrás prescindir.
El empeine del pie se deja abrazar por correas de diferentes tipos y grosores: se han visto con dobles o triples hebillas, de bandas anchas, más finas de tipo “merceditas”, e incluso en forma de “T”, en plan starlett. Aquí tiene mucho que decir el clásico zapato que popularizó Coco Chanel, que además se une a la tendencia bicolor. Estos zapatos con correa tienen muchas veces un aire de inocencia infantil mezclado con el look arrollador de vampiresas y mujeres fatales.
Una tendencia que se ha visto repetidamente sobre las pasarelas de cara esta próxima temporada son los zapatos abiertos o sandalias (como los modelos de verano) pero combinados con medias, de modo que pueden ser lucidos en invierno. Es un look que funciona increíblemente bien, sobre todo negro sobre negro, aunque también dan buen resultado algunos contrastes de color. ¿A qué esperas para ser la primera en llevarlo?
Esta combinación es sin duda la gran sensación de la temporada, pero atención: los zapatos que la incorporan no son fáciles de llevar y, tal como te imaginas, tampoco demasiado cómodos. Eso sí, resultan enormemente modernos y sobre todo sexys. Se trata de un estilo que une un tacón de aguja con una plataforma (oculta o a la vista) en la parte delantera. Un rasgo muy particular y novedoso es que la puntera está elevada, de forma que no toca el suelo. Esto vas a poder verlo en innumerables modelos (de salón, sandalias, estilo mocasín, de cordones...) de los que inevitablemente te enamorarás.
Y con ellas llegó la tregua: para descanso de muchas, este tipo de calzado se niega a abandonar los escenarios, y sigue pisando seguro con su eterno aire romántico y afrancesado, pero con un punto cada vez más sofisticado, adornándose con grandes hebillas, gemas, lazos y llamativos estampados. Y toma nota: el último grito en este estilo (que se ha visto en algunas de las pasarelas más importantes) son las que abandonan la puntera redonda para pasarse a la afilada.
El protagonista de los materiales es el charol en todo tipo de colores con acabados fruncidos, guateados, envejecidos...Encontramos también otros materiales como el ante y pieles de reptiles y tejidos como el tweed, la lana o el terciopelo.
La novedad de esta temporada la encontramos en los contrastes de texturas (ante-charol, piel-reptil, metalizados-mates) y el patchwork.
En cuanto a los colores, predominan los tonos púrpura además del gris que continua esta temporada junto con los calabaza, maquillaje, dijon, frambuesa, azules, verde oliva, camel clásico, marrones medios y negros texturizados.
También encontraremos tendencias bicolor (blanco-negro) y multicolor.
En el apartado masculino continúa primando la comodidad, aunque no se puede negar que el diseño ha ganado terreno a pasos agigantados en los últimos años.
Para el trabajo, ellos optarán por modelos clásicos de cordones (tipo Oxford) o troquelados (los llamados brogues), de inspiración inglesa y escocesa. Los materiales que más se verán son la piel y en ocasiones el ante, casi siempre en negro y en diferentes tonos de marrón.
Una vez finalizada la jornada laboral, los hombres se permiten licencias como las pieles con brillo y el charol, este último con acabados arrugados o algo más matizados, menos llamativos para poder llevar durante el día.
Para el ocio, el estilo que se lleva la palma es el zapato deportivo o híbrido, en tonos marrones, negros e incluso metalizados.
El look “dandy” continúa pegando con fuerza, y dentro de esta corriente se verán hasta modelos bicolores, que no dudarán en calzarse los más audaces.
El estilo motorista es otro de los básicos para ellos este invierno, con botas de aire vintage con hebillas; y también el militar, que nos devuelve lustrosas botas de cordones más o menos robustas.
Como continuación de una de las tendencias que revivimos el verano pasado, tendremos el náutico, esta vez en su versión invernal, menos colorista y con suela más gruesa.
Como novedad, un estilo de zapato que también veremos es el de aspecto envejecido, arrugado y ligeramente curvado, con pieles de efecto gastado y sin brillo.
Los más pequeños no son precisamente los menos exigentes, y conocen cada vez más lo que el mercado ofrece y lo que las tendencias marcan. Como lo que quieren es jugar a ser mayores, los zapatos pensados para ellos reflejan los estilos que papá y mamá prefieren, pero siempre con ese extra de comodidad, flexibilidad y durabilidad.
Las niñas se encapricharán con adorables botitas de inspiración étnica y folclórica, altas o bajas, con mezcla de materiales y con elementos divertidos como borlas y flecos. Para los días de lluvia, las botas de agua serán prácticas a la vez que atractivas, con multitud de diseños y colores para animar hasta el día más gris. Las bailarinas y merceditas no podían faltar, cada vez más imaginativas y en multitud de versiones.
Para los niños, resistentes náuticos para que puedan darles un buen trote, así como botas con o sin cordones, incluidas las de tipo “motero”. Los zapatos deportivos seguirán teniendo su papel protagonista, ya que resultan perfectos para el cole y el día a día. Y no nos olvidemos de las zapatillas de deporte, cada vez más demandadas por los peques de la casa, que poco tienen que envidiar a las de sus hermanos mayores.